sábado, 15 de marzo de 2014

Y si yo también...

"La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos."
Juan Pablo II


Hace unos días iba cambiando por la calle, de afán, como suelen caminar todos los bogotanos, debido a que nuestros problemas de movilidad son tan graves que nunca tienes un espacio para caminar con calma, sin miedo a llegar tarde a tu lugar de destino. 

En medio de mi travesía apresurada tuve la sensación, poco común en una sociedad como la nuestra, de que existía alguien más que yo en el mundo, y fue ahí cuando levanté la mirada para ver una escena que a menudo solo ignoraba. Vi, ahora si de forma detallada, una mujer acompañada de sus 3 hijos, dos de ellos apenas sobrepasaban los 3 años, y el otro estaba en sus brazos, y no creo que tuviera más de 6 meses.

Bogotá, la capital del desplazamiento - http://youtu.be/hp79lp1ZqHo


Cuando la miré, no vi solo su situación, que era además bastante evidente, sino que pude detenerme en sus ojos y sentir con solo una mirada la angustia que sentía. Mi reacción fue buscar en mi bolsillo la moneda de mayor valor que tenía y entregársela. Pero confieso que eso, como en otros ocasiones, no me dio tranquilidad. No sentí la satisfacción de haber cumplido con mi "obligación", es más, sentí un frío que recorrió toda mi alma al detenerme a pensar que podría ser mi familia la que estuviera sentada allí en esa misma situación. 

Me estremecí, me dolió, pero sobre todo sentí una rabia absurda, al pensar que ella y sus hijos, no son lo únicos que todos los días se enfrentan a eso. Son miles y miles de personas las que se quedaron ahí sentadas, olvidadas, no sólo por el gobierno, al que simplemente culpamos para calmar nuestras propias culpas, sino por todos los que pasamos por el lado y somos capaces de ignorar una situación que no nos es ajena. 

Nosotros, si posiblemente usted el que lee esto, y si, yo también, somos afortunados y vivimos día a día en un mundo donde la escasez y la pobreza no nos tocan. ¿Pero y si llegara un momento difícil y perdiéramos todo lo que tenemos? Si nos viéramos enfrentados nosotros y nuestras familias a esa situación, seguramente seriamos nosotros los que pediríamos la solidaridad de todos aquellos que en algún momento nosotros también olvidamos. 

No voy a decirle que hacer, es más no tengo esa respuesta, ni una solución clara a este problema. No puedo darle un consejo o acudir a su moralidad o a sus creencias religiosas para hacerlo sentir un poco más culpable por no ser solidario, pero lo que si puedo decirle es que hoy estas arriba pero mañana tal vez no. Hoy ves dinero en tus bolsillos, posiblemente no mucho, pero ¿y mañana? ¿Será que nuestra "suerte" sigue jugando a nuestro favor? Pues es algo que no sabemos y que no podemos asegurar.

El tema no está sólo en sentirnos mal, está en hacer algo, la verdad no se que, pero puede ser simplemente algo que le haga sentir, como lo sentí yo en ese momento, que no solo importa usted, sino que hay otras personas a su alrededor que también existen. Pregúntese al terminar de leer esto: ¿y si yo también pienso en alguien que no sea solo en mi mismo?.

Dejo este video que sencillamente le hará pensar qué haría usted si se viera enfrentado a esta situación? No, pero espere un momento, si usted vive en Bogotá seguramente ya la ha enfrentado, es más la enfrenta todos los días... y ¿cuál ha sido su reacción?. 



1 comentario:

  1. Esta es la triste realidad de más de cinco millones de compatriotas. Una problemática que se ha convertido en parte del paisaje.

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