"La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos."
Juan Pablo II
Hace
unos días iba cambiando por la calle, de afán, como suelen caminar todos los bogotanos, debido a que nuestros problemas de movilidad son
tan graves que nunca tienes un espacio para caminar con calma, sin miedo
a llegar tarde a tu lugar de destino.
En
medio de mi travesía apresurada tuve la sensación, poco común en una
sociedad como la nuestra, de que existía alguien más que yo en el mundo,
y fue ahí cuando levanté la mirada para ver una escena que a menudo
solo ignoraba. Vi,
ahora si de forma detallada, una mujer acompañada de sus 3 hijos, dos
de ellos apenas sobrepasaban los 3 años, y el otro estaba en sus brazos,
y no creo que tuviera más de 6 meses.
http://youtu.be/hp79lp1ZqHo
Cuando
la miré, no vi solo su situación, que era además bastante evidente,
sino que pude detenerme en sus ojos y sentir con solo una mirada la angustia que sentía. Mi
reacción fue buscar en mi bolsillo la moneda de mayor valor que tenía y
entregársela. Pero confieso que eso, como en otros ocasiones, no me dio
tranquilidad. No sentí la satisfacción de haber cumplido con mi
"obligación", es más, sentí un frío que recorrió toda mi alma al
detenerme a pensar que podría ser mi familia la que estuviera sentada
allí en esa misma situación.
Me
estremecí, me dolió, pero sobre todo sentí una rabia absurda, al pensar
que ella y sus hijos, no son lo únicos que todos los días se enfrentan a
eso. Son miles y miles de personas las que se quedaron ahí
sentadas, olvidadas, no sólo por el gobierno, al que simplemente
culpamos para calmar nuestras propias culpas, sino por todos los que
pasamos por el lado y somos capaces de ignorar una situación que no nos
es ajena.
Nosotros,
si posiblemente usted el que lee esto, y si, yo también, somos
afortunados y vivimos día a día en un mundo donde la escasez y la
pobreza no nos tocan. ¿Pero y si llegara un momento difícil y perdiéramos
todo lo que tenemos? Si nos viéramos enfrentados nosotros y nuestras
familias a esa situación, seguramente seriamos nosotros los que
pediríamos la solidaridad de todos aquellos que en algún momento
nosotros también olvidamos.
No
voy a decirle que hacer, es más no tengo esa respuesta, ni una solución
clara a este problema. No puedo darle un consejo o acudir a su
moralidad o a sus creencias religiosas para hacerlo sentir un poco más
culpable por no ser solidario, pero lo que si puedo decirle es que hoy
estas arriba pero mañana tal vez no. Hoy ves dinero en tus bolsillos,
posiblemente no mucho, pero ¿y mañana? ¿Será que
nuestra "suerte" sigue jugando a nuestro favor? Pues es algo que no
sabemos y que no podemos asegurar.
El
tema no está sólo en sentirnos mal, está en hacer algo, la verdad no se
que, pero puede ser simplemente algo que le haga sentir, como lo sentí
yo en ese momento, que no solo importa usted, sino que hay otras
personas a su alrededor que también existen. Pregúntese al terminar de
leer esto: ¿y si yo también pienso en alguien que no sea solo en mi mismo?.
Dejo
este video que sencillamente le hará pensar qué haría usted si se viera
enfrentado a esta situación? No, pero espere un momento, si usted vive en Bogotá seguramente ya la ha enfrentado, es más la enfrenta todos los
días... y ¿cuál ha sido su reacción?.
Esta es la triste realidad de más de cinco millones de compatriotas. Una problemática que se ha convertido en parte del paisaje.
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